Zamora

Siempre hemos dicho que cualquier ciudad, con su conjunto histórico, es un viaje que merece la pena repetir y apreciar. Hacía algunos años que nuestros chicos no disfrutaban de esta ciudad castellana.

 

El inmenso rio Duero, majestuoso donde se precie, nos sirvió de pórtico de entrada a la ciudad . Por su por el puente de piedra , testigo de tantos visitantes, nos dio la bienvenida.

 

Resuenan los versos del Romance del Rey don Sancho por sus cuidadas calles medievales.

 

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Nuestro primer destino la Catedral de la Transfiguración del Señor, también llamada, la perla del Duero, románica con transición al gótico. Su impresionante cimborrio, de similares trazos al de nuestra querida Plasencia nos sirvió junto a su majestuosa entrada de decorado para la primera foto de grupo y sello para la posteridad que acompañamos a esta referencia. El retablo mayor junto a la imágenes de S. Idelfonso y S. Atilano, patronos de la ciudad, su naves y capillas, así como el rico muestrario del museo catedralicio enriqueció el bagaje artístico de todo el que quiso escuchar las precisas informaciones de los walmam, que a la entrada nos dispuso el guía.

Cercano a la catedral, el castillo, o las ruinas de éste, como continuidad de la bien conservada murallas de Zamora; estas vetustas piedras nos mostraron una bella panorámica de Zamora y como siempre el Duero rodeándolo y acariciándolo con su ingente caudal.

Camino hacia la plaza de Viriato, hacemos escala en la Magdalena y el convento hasta llegar a la plaza del ayuntamiento en la iglesia de S. Juan , la escultura dedicada como homenaje a la Semana Santa del monumento al Merlú, figuras que acompañan a todas las procesiones de Semana Santa Zamorana.

Terminamos ante la imagen del barandiales (figura de la hermandad del Santo Entierro) en las puertas del museo permanente de la Semana Santa. Un recurrido corto pero intenso por sus salas y estancias nos permitió disfrutar de la belleza artística de sus alucinantes pasos procesionales; de sus increíbles grupos escultóricos de la famosa escuela castellana. Un gozo para los sentidos y un alto espiritual para las almas sedientas de un poco de gozo espiritual .

Después de tanto arte y gozo para el espíritu, el cuerpo nos pidió un poco de atención. Comida, descanso y tiempo de relación y convivencia, para iniciar la vuelta a nuestra destino cacereño.

Otro bonito viaje cultural, para recordar con admiración y cariño.

El comportamiento de nuestros alumnos alumnos , como siempre , fantástico. Felicidades a todos.

 

 

Jacinto Valentín Jorge, departamento de Religión

IES. Virgen de Guadalupe, marzo 2014